He tenido un sueño

He tenido un sueño

Esta mañana he mirado un calendario y he visto que señalaba una fecha que empezó hace xxi siglos, y de pronto me he dado cuenta que lo único que rememoraba  de esa historia transcurrida, no era más que unos recuerdos de batallas y victorias en fechas que invocaban ruines glorias. Como si lo único que tuviera en mente se fusionara en el hierro, la sangre, el fuego y el dolor de una batalla.

Intente desprenderme de esas sugerentes visiones viajando de nuevo hacia nuestros tiempos, pero irónicamente no ocurrió nada. Seguía preso en ese mundo donde la ruina, la miseria y el sufrimiento eran los cielos de un futuro que ya no existía.

Luego al despertar, sentí  aliviado, desvanecerse la pesadilla.

¿Pero cual fue mi sorpresa?

Pues  constataba que ese sueño se hacía realidad.

En un santiamén recaí en los brazos de la angustia al abrir las puertas de las redes de la información. Mi pantalla se convertía en ese cielo que no quería alcanzar, ni con mis ojos, ni con mi mente. Pero inevitablemente aquí descansaba mi cuerpo y tenía a mi pesar que cuidar de él.

Debía aceptar, que vivir, en este mundo,  implicaba obedecer a las nocivas y perniciosas costumbres, que durante tanto tiempo fueron escribiendo las hojas del calendario de esta civilización.

¿Qué bien, un simple ser humano como yo, destrozado por la injusticia de tener que aguantar la pesadilla de un mundo inmerso en la aberración,  podía hacer?

¿Qué bien, un insignificante individuo como yo, relegado al sacrificio de tener que sufrir la vergüenza de saberse un ser humano, podía hacer?

Si no denunciara la injusticia, la falta de dignidad y deshonra a la cual deben someterse quienes nunca tuvieron culpa ninguna por obedecer a las reglas de este mundo, y, plegarse a la voluntad de los dioses de turno que lo dominan.

¿Quién sería este personaje, que escribe porque no tiene la fuerza de luchar contra los miserables y viles señores que controlan la tierra y que  dejan a la merced de su voluntad los destinos de la raza, y su humanidad?

¿Quién sería este sujeto,  predicando por los vivos porque no tiene armas para luchar contra los indecentes y malignos seres, que comenten la atrocidad de dejar a los pueblos pudriendo se al sol del gobierno  que los asfixia?

Si no implicara el verbo para invocar la compasión, la misericordia y el perdón que sabiamente utilizan las “usías”, para amansar, institucionalizar y educar a los vasallos que marcan con el sello bendiciéndoles  en nombre de la ley; ley  a la cual ellos, nunca obedecen.

¿Quién sería este soñador desafiando con la palabra, a nuestros amos y señores, alejados de las suplicas, las oraciones y los ruegos, de tanta terrenal inocencia, y que, tan odiosa y cínicamente,  denigran y desprecian?

Si no recitara, los mantras de la revolución del espíritu de la unión al unisonó de los clamores de la justicia y la equidad,  que todos aspiran a gritar, para lograr materializar delante de sus ojos la realidad de otro mundo, donde vosotros los reyes de este infierno, nunca estaréis.

Estos pobladores de la tierra,  estos débiles y cándidos seres humanos asumirían estos crudos momentos de su historia como una ilusión fugaz, cuya marca en su memoria nunca atenderían, si no fuera para poder mentar la existencia de  tiempos y lugares terribles para no olvidar de jamás volver.

Nunca volver a tiempos como los actuales donde:

Donde los desahuciados, arruinados, desheredados y abandonados, vagan las noches hacia el abrigo de los puentes, las bocas de aire caliente y los rincones fríos, sucios y oscuros, donde pueden refugiarse de la mirada reprobadora  de los demás.

Donde los niños se mueren de hambre, de sed y enfermedad, corroídos por la alimaña y la roñía de la codicia, para acabar como pasto para las hienas y los carroñeros.

Donde los enfermos tienen que morir presos de la desatención, a la espera de cuidados que nunca llegan, y lentamente  les conduce a apagarse con sufrimiento en la soledad de la indiferencia, por culpa, de un valor económico que nunca contempla la ética y la bondad

Donde las promesas incumplidas de los falsos profetas del poder, con tanta verba, elocuencia y pasión, alienan la libertad del libre albedrio de los sencillos, contaminando así, el sentido común y la razón gracias al engaño y la mentira.

Donde la iglesia, que nos pide tanto amor, se recluye en sus templos, venerando los altares de la ostentación, y que sin pudor profesa caridad mientras reclama limosna para todos aquellos desdichados que nunca acariciaran el cielo de su paraíso.

Donde la ambición y el esfuerzo, se ejercen para competir en hipócritas juegos y ruines objetivos, que reducen la participación de los pueblos dentro de sus sociedades, a esperar conquistar, asentarse, mal vivir, o pudrirse un puesto en la escala de valores de la prosperidad.

Donde el éxito personal se determina en relación al espejismo de la fachada de unos simples bienes materiales y  la capacidad que uno tiene para consumir y dilapidar de forma compulsiva, productos perecederos que la mayoría no pueden disfrutar, ni alcanzar a probar.

Donde el inadaptado y el rebelde, se señalan como si de unas nauseabundas  lacras se trataran,  obligándo les a huir lejos de los apropiados y convenientes lugares, así como de los derechos “cínicamente” establecidos, que serian los derechos universales del ser humano

Donde la avaricia, la codicia, la ignominia, la perversión, el egoísmo, la lujuria obscena, la pretenciosa prepotencia, el cinismo, la hipocresía, la inexistencia de la empatía, la maldad, serian parte de una lista de “no valores” que encarecen las herramientas que todo ser humano debiera disponer libremente para poder acceder en igualdad de oportunidades de forma equitativa y honesta al mercado del bien estar y felicidad personal.

Donde los negocios comercian con la guerra, la muerte, la desgracia, el sufrimiento, el horror la desesperación y la miseria, escondiéndose a veces, detrás de la legalidad, la ayuda, la carisma, la beneficencia o el oportunismo y la especulación.

A parte;

¿Donde se encuentran esos proyectos, descubrimientos e iniciativas altruistas que,  por culpa de ocultos desgraciados interés, se sepultan a la humanidad para favorecer el nocivo y codicioso afán de mantener al mundo sometido al monopolio de las grandes corporaciones y bancos del planeta?

Descubrimientos y inventos que mejorarían la condición humana  porque rompen con la lógica de los mercados de la especulación  y renovarían los esquemas de la convivencia.

¿Dónde encontramos gobiernos dispuestos a paliar las necesidades lógicas de sus ciudadanos  permitiendo les el derecho real al voto, atento y dispuesto a escucharles cuando se trata de remediar problemas profundos y cruciales que les tocan en particular?

Son los organismos financieros y las grandes corporaciones, que a través de sus tratados y acuerdos múltiples, que gracias a la desinformación y el desvió de ese saber lejos del conocimiento los pueblos, manipulan los gobiernos y programan agendas en las cuales los seres humanos involuntariamente y en detrimento de sus criterios se ven forzosamente implicados a su perjuicio.

¿Donde escuchamos medidas solventes, dispuestas para re equilibrar las injusticias, las desigualdades y los odios que no pasen necesariamente por altas esferas que deciden la inoportunidad o la idoneidad, sin tener en cuenta los principios de los derechos humanos pero si  consultando primero con los bancos de las troikas?

FMI, OMC, BCE, así como las principales agrupaciones, organismos financieros y varios, son los verdaderos amos del mundo, y compran, las habilidades y aptitudes de los más iniciados y preparados, para servirles .Eso incluye los principales gobiernos y administraciones repartidas en el mundo entero, que si es necesario pueden coaccionar para conseguir sus fines.

¿Dónde queda eso que llamamos libertad y derecho a decidir esa existencia que tanto  anhelamos todos, y que incansablemente prometen todos esos rancios falsos “fabuladores” y perversos encantadores de masas?

Las promesas siempre se tercian, porque la única razón y el único objetivo, es, legitimar, a través del ignorante aval de los ciudadanos, los complejos entramados de leyes que ocultaran los verdaderos propósitos de esas grandes familias del poder.

¡Despierta!!!

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